La Unión Europea y los líderes chinos se están reuniendo en Beijing para una cumbre de alto riesgo que marca 50 años de relaciones diplomáticas, pero las expectativas de avances son bajas.
Las conversaciones están dominadas por fricciones comerciales crecientes, desconfianza mutua y el impacto de las políticas comerciales de EE. UU., especialmente las iniciadas por Donald Trump. Ambas partes están luchando por encontrar terreno común en cuestiones como minerales críticos, acceso al mercado y el apoyo de China a Rusia. A pesar de los llamados a la cooperación en áreas como la acción climática y los negocios, el ambiente es cauteloso, con los funcionarios considerando la mera celebración de la cumbre como un modesto éxito.
Es probable que el resultado se limite a gestos simbólicos en lugar de acuerdos sustantivos.
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@VOTA2 años2Y